Guatemala sigue a los EEUU y abandona la Organización Internacional del Café
En un contexto mundial de crisis económica causada por el Covid-19, el precio del café sigue cayendo. En esta situación, el Gobierno de Guatemala ha comenzado, de forma oficial, los trámites para efectuar su salida del Acuerdo Internacional del Café, este acuerdo fue promovido dentro de la organización internacional del Café con el objetivo de promover un comercio del café más equitativo para apoyar a los pequeños agricultores de todo el mundo.
Al salir, Guatemala se convertirá en el único gran país productor de café que no forma parte del acuerdo.
La salida, que está prevista que entre en vigor para el 30 de septiembre de este año, también afectará al presupuesto administrativo del administrador del acuerdo, la Organización Internacional del Café (OIC), con sede en Londres.
El presupuesto de la OIC no es público. Pero sí lo es que se financia mediante contribuciones de los países miembros importadores y exportadores basadas en los volúmenes anuales del comercio de café. En el año 2019, Guatemala fue el décimo país productor de café del mundo por volumen y el segundo de América Central, sólo por detrás de Nicaragua.
La OIC sufrió un importante golpe presupuestario en 2018 cuando los Estados Unidos, miembro fundador del Convenio Internacional del Café en 1963, anunciaron inesperadamente su retirada del acuerdo, lo que reflejaba las preocupaciones aislacionistas de la administración Trump.
Curiosamente, los Estados Unidos son, con mucho, el mayor importador de cafés de Guatemala, lo que hace que el país sea vergonzosamente cómplice de la crisis de los precios que ha estrujado el sector cafetero guatemalteco y ha amenazado los medios de vida de los miles de pequeños agricultores que dependen del café como principal medio de ingresos.

A pesar de la reputación estelar que los cafés guatemaltecos mantienen en términos de calidad, el informe del Servicio de Agricultura Extranjera del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos para 2020 sobre el sector cafetero guatemalteco dice que muchos pequeños agricultores han estado operando con pérdidas.
«Aunque el café guatemalteco sigue siendo reconocido por su calidad superior y recibe primas de 30 dólares en promedio por encima del precio base internacional por saco de 60 kilos, el diferencial no ha sido suficiente para cubrir los costos», afirma el informe, añadiendo que los pequeños agricultores constituyen aproximadamente el 96,8% de los productores de café de Guatemala.
Un alto representante de la asociación cafetera guatemalteca Anacafe dijo a Reuters a principios del pasado mes de Julio que la falta de protección durante la actual crisis de precios es la razón de la salida de Guatemala del acuerdo internacional.
Si bien el Convenio Internacional del Café impuso inicialmente una reglamentación que incluía cuotas de exportación destinadas a estabilizar el mercado mundial del café, se vino abajo en 1989 cuando las negociaciones se interrumpieron y los Estados Unidos se retiraron inicialmente. Desde entonces, esta organización ha existido en la era del libre mercado para recopilar y difundir datos y análisis de mercado que ayuden a fundamentar las decisiones de política.
Esta falta de acuerdo en el mercado del café internacional ha supuesto en la práctica la pobreza y el hambre para muchas familias de pequeños productores de café, quienes hasta la caída del muro de Berlín, habían tenido un precio mínimo garantizado gracias a los acuerdos existentes en la OIC.

Sólo el café de comercio justo relaciona el precio pagado al producto con el ingreso mínimo que necesita una familia, en Guatemala o en otros lugares del mundo, para tener acceso a una vida digna. Esto se traduce en recibir suficientes ingresos para poder escolarizar a sus hijos e hijas o poder pagar una atención médica. Puedes conocer más sobre qué hace diferente al café de comercio justo en esta entrada.

