Impacto del Covid-19 en las familias productoras de café
La nueva pandemia del coronavirus es una impresionante crisis de la salud pública que tiene importantes efectos en las economías de todo el mundo.
La transmisión de la covid-19 representa un trastorno sin precedentes en un mundo interdependiente, en cuanto que habrá una reducción de la demanda y la oferta en todo el mundo y en todos los sectores.
Por todo lo anterior, es probable que la pandemia covid-19 tenga un impacto profundo en el sector mundial del café y que afecte a la producción, el consumo y el comercio internacional. En este post, os queremos compartir algunos datos sobre la evolución preliminar que la Organización Internacional del café ha preparado.
En tan solo unas cuantas semanas la transmisión del inédito coronavirus se ha convertido en una crisis mundial de la salud pública que afecta a más de 180 países y regiones. Las cifras de infectados y fallecidos van creciendo a diario, en Europa los crecimientos cada vez son menores, pero el mundo mira ahora con preocupación como el virus se esta expandiendo por otras zonas del planeta

Además, la pandemia covid-19 está afectando a la vida diaria de las personas y teniendo efectos considerables en las economías de todo el mundo. La crisis de la covid-19 representa un trastorno de la demanda y la oferta que tiene repercusiones en las corrientes del comercio internacional y las cadenas de producción. Aunque los gobiernos están aplicando políticas destinadas a salvar vidas y a mitigar el daño económico, se está empezando a ver un declive económico mundial. Los expertos predicen que habrá un fuerte descenso del crecimiento económico con aumento del desempleo y, a continuación, una recuperación cuya magnitud dependerá de la eficacia de las medidas adoptadas en respuesta a la crisis de la covid-19 y de la rapidez con que vuelva la confianza.
La difusión de la covid-19 representa un reto adicional considerable para el sector mundial del café, que ya venía de vivir un período prolongado de precios bajos para los productores (ya habíamos hablado sobre este tema previamente en nuestro blog). Los precios del café experimentaron una tendencia continua al descenso desde 2016, y cayeron un 30% por debajo de la media de los diez últimos años. Muchos de los 25 millones de caficultores de todo el mundo, la mayoría de los cuales son agricultores en pequeña escala, se ven en apuros para cubrir los costos de operación, dado que los precios de los insumos siguen subiendo. En consecuencia, los ingresos agrícolas disminuyen y el medio de vida está cada vez más en peligro. La falta de inversión en la modernización de las fincas y en adaptación al cambio climático representa un grave peligro para la sostenibilidad del sector y el suministro futuro de café

¿Cómo afectará al sector mundial del café la difusión de la covid-19?
Por la parte de la demanda, la Organización Internacional del Café realiza el siguiente análisis:
A corto plazo, el consumo fuera de casa está teniendo un descenso considerable, a medida que son cada vez más los países que adoptan una
política de confinamiento total o parcial. Las oficinas, cafeterías y restaurantes están cerrando para reducir la transmisión del virus.
Por otra parte, los datos de supermercados y tiendas al por menor sugieren que las compras y el almacenamiento por miedo a la escasez llevaron a un aumento de la demanda de los consumidores en algunos países. Sin embargo, es poco probable que eso tenga un efecto sostenido en el consumo. Tras la subida inicial de la demanda, la proporción será menor en las semanas y los meses siguientes porque los consumidores usarán lo que tienen en casa.

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Cabe esperar un efecto más profundo en la demanda mundial de café como resultado de una recesión mundial causada por los efectos directos e indirectos de la pandemia covid-19. La reducción en los ingresos familiares podría traducirse en una demanda más baja de café en términos de volumen. Además, los consumidores susceptibles a los precios podrían sustituir el café de precio más alto por mezclas o marcas de precio más bajo. No obstante, es probable que la elasticidad ingreso de la demanda de café sea baja, en especial en países de ingresos altos y mercados tradicionales con alto nivel de consumo por habitante.

El análisis que publica la Organización Internacional del café muestra que un descenso del uno por ciento en el crecimiento del PIB a nivel mundial está vinculado con un crecimiento del consumo de café un 0,5% más bajo, en términos relativos7. Esto constituye, en términos absolutos, una reducción del crecimiento de la demanda mundial de café de 1.6 millones de sacos de 60kg.
Estos resultados sugieren que, incluso un descenso modesto del crecimiento del PIB como consecuencia de la pandemia covid-19, podría tener un impacto considerable en la demanda mundial de café. El modelo predice que un descenso más grande del crecimiento del PIB o una recesión mundial tendrían un efecto proporcionalmente más grande. Como resultado, los niveles de consumo de café podrían estancarse (o incluso descender) en comparación con los años anteriores a la crisis, que se caracterizaron un constante aumento de la demanda de café (del 2% al 3% al año).
Esta predicción se debe tener en cuenta sabiendo que hay algunas limitaciones importantes:
- Ninguna de las crisis financieras anteriores pueda compararse, en términos de la magnitud y gravedad del trastorno (pero
posiblemente también de la recuperación), al impacto de la covid-19 en la economía mundial. - Muchas de las medidas adoptadas por los gobiernos en respuesta a la covid-19 no tienen precedentes. Por ejemplo, las medidas de
distancia social causaron el cierre de gran parte de los sectores de la hostelería, el turismo y el comercio al por menor. Esto podría afectar gravemente al consumo fuera de casa y, por tanto, a la demanda general de café si esa reducción no se compensa con un aumento del consumo en la casa. - Además de la reducción en la cantidad de café que se consuma, es probable que haya efectos de sustitución. Los consumidores sensibles al precio podrían buscar alternativas más baratas al café que solían comprar antes de la crisis y sustituir, por ejemplo, marcas de lujo y café de calidad especial con ofertas de precio más bajo. Se precisaría estudio más a fondo para cuantificar
ese efecto.
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